21 días de intercesión por nuestras esposas

17° día de reflexión “¿Quién es tu Dios?” Jeremías 1.15-19

1. Entrada: Tus visión puede ser proporcional al Dios que tienes. Un cristiano que tiene a su Dios como ayudador, para que lo asista en los momentos de dificultades y problemas, cuando no sabe cómo resolverlo, es en realidad un Dios pequeño e insignificante. Tenemos un Dios que es todopoderoso, grandioso, nada es imposible para él, pero aún así, hay cosas que no compartimos con él, porque pensamos que está para otras cosas, luego, ni las pequeñas ni las grandes, porque no logramos discernir todavía, qué cosas y con quién las podemos hacer. Escucho muchas veces decir: “-¡No escuchaste, a mi no me funciona!” “-Orá que a vos te escucha. Hacelo por mi.”

Nunca nos hemos dado cuenta el Dios maravilloso e increíble que tenemos. Pero si nos damos cuenta: “es que no me animo, porque tengo miedo de fallar”. Dios es amor y el perfecto amor echa fuera el temor (1 Juan 4.18). El amor se perfecciona en nuestras vidas cuando nos entregamos completamente a él para comenzar el proceso de cambio, metanoia, un nuevo ser edificado en Cristo y desarrollando frutos espirituales.

2. Avance: Si no lo entendemos así, los desafíos del Señor nos parecerán imposibles e inalcanzables. Pablo nos cuenta que Dios no nos dará mayor tentación de las que no podamos soportar, sino que con las pruebas, la salida.

La justicia de Dios, es tan perfecta, como su amor, que no hay posibilidad de caer. A menos que no exista entrega. Dios ha diseñado un esquema para bendecirnos y caminar con él, pese a su justicia. Nuestros pecados, nuestras rebeliones, desobediencias merecen por la justicia de Dios, la muerte y retirarnos de la presencia del Señor. Entonces, él ha puesto misericordia, que es la posibilidad de no recibir lo que nos merecemos por el pecado y así, poder ser salvos. La mayor misericordia de Dios se manifestó en su Hijo, Jesucristo, quien siendo justo y sin mancha, murió por nosotros para que tengamos entrada al Padre. La otra, es la gracia, que significa recibir algo que no merecíamos, un regalo, un don para funcionar en el cuerpo de Cristo, su iglesia.

Ambas se consiguen a través de la fe en el Hijo, más el cambio que produce el nuevo estado del ser, que comienza a conectar por su espíritu con Dios, luego de habernos arrepentido de nuestros pecados, errores, fallas, mala y vana manera de vivir. Pero también se requiere de algo más, porque en el proceso de cambio, nos enfrentamos a una serie de ataques de las regiones celeste, ya que muchas veces resbalamos inconcientemente, pecamos, y eso nos vuelve a alejar de Dios, pero en el cielo está Jesús abogando por nosotros y además, en el cuerpo, la iglesia, encontramos intercesores, gente que se interpone entre mis pecados y Dios para que mientras me repongo de los errores cometidos, reanude la comunicación con el Espíritu Santo. Éste, cada vez que nos apartamos o alejamos de Dios, se entristece e intercede también por nosotros con sonidos indecible, como lo hace un hermano, pero con la garantía divina, porque es la persona más noble que tenemos cerca nuestro.

El Espíritu Santo nos ayuda a abstraernos de nosotros mismos y comprender la grandeza, el poder, la gloria y la magnificencia de nuestro Señor. Cuando Dios nos habla, porque ha determinado soltar su ira contra rebeldes (pueblo o nación) por toda su maldad, quienes lo dejaron y lo abandonaron para servir a otros dioses, que son extraños y además, adoraron. Ahí, nos confronta para hacer pública nuestro testimonio de fe y creencia, hablando a la gente sin miedo, con respeto y sin violencia porque tienes autoridad para hablar a la gente y poder para demostrar convicción y certeza de lo que él hará en las almas que no le obedezcan.

3. Enseñanza: Dios es tan grande que no existe mente humana que la pueda entender. Cómo entender que un día es como mil años para él; cómo entender que sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos, si la capacidad que tenemos para pensar nos ensoberbece, o el egoísmo distorsionan nuestra manera de pensar; cómo entender la realidad de las cosas invisibles, las que no se ven y para él son patentes.

Muchas veces nos olvidamos de lo justo que es Dios y buscamos dones, cuando deberíamos buscar misericordia o viceversa, es hora de clamar por misericordia y humillarse ante nuestro Dios por nuestras esposas, hijos, trabajo, país, etc., 2 Crónicas 7.14.

4. Reflexión: El Dios que tienes es proporcional a la visión y fe que ejerces en tu vida, casa, familia, trabajo, estudio, vecindario y ministerio. Si haces que el amor de Dios sea perfecto en ti, todo lo que él te manda a hacer, lo harás y verás el obrar de Dios, poniendo manos sobre enfermos terminales, paralíticos, en urgencias, etc., y sanarán, si tu lo crees. Este es tiempo de abrir la boca y declarar lo que somos, creemos y vivimos.

"Nada bueno sucede en tu vida hasta que usas tu fe." Mike Murdock en "La ley del Reconocimiento"

5. Oración: Padre Santo, me refugio en tu misericordia y tomo de tu gracia para activar dones espirituales que están faltando en el cuerpo, no sé cuáles son, pero tu Espíritu Santo lo administra con discreción y yo quiero ser uno de los que sean provisto con el don de la palabra, el don de profecía, el don de lenguas e interpretación, el don de sanidad, el don de discernimiento, el don que tu gracia desea entregar en mi mano.

Señor, así como mis hermanos interceden por mi, yo me pongo en la brecha por ellos y te pido que le impartas una doble porción de lo que yo he pedido para mi; que lo visites con palabra revelada para este tiempo, ministrar a otras personas que están necesitando escuchar tu voz y así cada uno bajo la doble unción de tu Espíritu.

Te pido que no tengas en cuenta sus fallas, sé que lo harán mejor la próxima vez, incluso Señor, te doy gracias por aquellos de nuestros hermanos que perfilan para líderes y que han sido conscientes de sus limitaciones, por lo que se están preparando en la escuela de ministerios, bendícelo ahí, en cada jornada, cada enseñanza, cada encuentro, cada lectura. Háblales de tus maravillas en su alma y espíritu, para que ministren con conocimiento, inteligencia, sabiduría y humildad en el nombre de Jesús.

Intercedo por el ministerio de mi esposa, que pronto lo pueda poner en práctica nuevamente, como adoradora tuya, de excelencia, pasión y entrega a ti Señor, úsala con unción del cielo, como a cada esposa.

6. Acción: Pide al Señor que te indique lo que puedas hacer hoy y compartirlo con tu esposa. Si es orar, ora; si es alabar, alaba; si es visitar, visita; si es cantar, canta; si es tener un gesto simple de sorpresa, sorprende en el nombre de Jesús. Las mejores bendiciones!!!