Orar a Dios, es comunicarnos con el, y tener un diálogo profundo entre el y yo.

Por qué es importante orar con Dios,

Una de las razones es porque el nos invita hacerlo, para depositar en el nuestras angustias, y pedirle nuestros anhelos del corazón, y el nos confortara con su paz.

Filipenses 4:6-7
6. Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Otra razón importante de orar a Dios, es que al hacerlo con frecuencia, nos acercamos y se estrecha nuestra relación con el, y podemos ser hijos y amigos de Dios

Santiago 4:8
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. ¡Limpiaos las manos, pecadores! ¡Purificad vuestro corazón, vosotros que queréis amar a Dios y al mundo a la vez!

Cómo debemos orar a Jehová Dios

Primeramente, debemos orar a Dios con fé, o sea debemos tener fé, el apóstol Pablo escribe en su carta a los Hebreos

Hebreos 11:6
Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios es necesario creer que existe y que recompensa a quienes le buscan.

Nuestras oraciones deben ir dirigidas a nuestro Padre Celestial,

En el Evangelio de Mateo, Jesucristo nos enseña a quien nos dirigimos al orar.

Mateo 6:9
Vosotros debéis orar así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.

También nuestro señor Jesucristo, nos dice que debemos orar mediante y en el nombre de el, solo por medio de el podemos llegar al Padre.

Juan 14:6 y 13
6. Jesús le contestó: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre.
13. Y todo lo que pidáis en mi nombre yo lo haré, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre.

Al finalizar nuestra oración, debemos decir Amén, que significa así sea,

Cuando decimos “amén” en privado, confirmamos que nuestras palabras han sido sinceras, y que esperamos se resuelva nuestra petición.

Cuando lo decimos en público (sea en silencio o en voz alta), manifestamos que estamos de acuerdo con lo que se ha expresado.

En crónicas vemos un pasaje bíblico, donde se nos da ejemplo del usar palabra Amén.

1º Crónicas 16:36
¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, por toda la eternidad! Todo el pueblo respondió: Amén!, y alabó al Señor.