“Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.” Romanos 3:23-24 


No identificas el problema. Este es un aspecto importante a tener en cuenta, principalmente porque identificando el problema sabremos cómo deberemos obrar y qué tipo de ayuda pedirle a nuestro Santo Padre, y al mismo tiempo es necesario que conozcamos a qué nos estamos enfrentando, básicamente para saber cómo obrar en un futuro, en caso de una reincidencia. Es ampliamente sabido que la mayoría de las derrotas se presentan en casos de reincidencia, cuando creemos que por enfrentar el problema una segunda vez, tendremos una victoria asegurada.


“Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría.” Colosenses 3:5


No sabes cómo combatirlo. Conocer nuestros obstáculos significa, al mismo tiempo, encontrar sus puntos débiles, para de esa manera descubrir la manera ideal de combatirlos, siendo que ellos representan todo aquello que pretende alejarnos del camino del Señor. Recordemos la importancia de conocer a fondo aquello a lo que nos enfrentamos, puesto que de esa manera también podremos identificar en nosotros mismos aquello que hace que dichos problemas aparezcan en nuestra vida.


“¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.” Santiago 4:4


Piensas que nunca podrá sucederte otra vez. Superar un obstáculo no hace que podamos tomarlo y colocarlo en una vitrina para contemplar nuestros logros. Muy por el contrario, debemos mantenerlo dentro de nuestro radar para identificarlo cuando vuelva a mostrarse. Pensar que nunca nos sucederá nuevamente es darle una ventaja innecesaria. Pero al mismo tiempo tenemos que recordar que esto es imposible de lograr si no se cuenta con una Fe rica en fuerza y humildad, características básicas para contar con batallas ganadas en nuestro camino.


“Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.” Gálatas 6:1


Piensas que no eres parte del problema. Pensar a los problemas como “cosas” que nos suceden porque sí y sin un motivo en particular es subestimarles y, en definitiva, muestra lo poco que te conoces a ti mismo. Nada es casualidad en este mundo que Dios ha creado, y absolutamente todo tiene un por qué, el cual es nuestra tarea desentrañar para de esa manera lograr conocernos a nosotros mismos a fondo. Recordemos que el auto conocimiento es esencial para detectar problemas en una etapa temprana, cuando solamente se ven como amenazas lejanas.