Cuando echo un vistazo a mi pasado lo único que puedo ver es la gracia de Dios acompañando mi vida, pues en mi autosuficiencia me aparte de Él, pero Él usó mis malas decisiones para captar mi atención.

Yo crecí en un hogar cristiano, pero  el conocimiento que tenía de Dios era muy básico,  para mi, Él solo era  el solucionador de problemas y recurría a Él cuando los tenía, después otra vez lo olvidaba y desaparecía en mi lista de prioridades,   porque mi prioridad era  yo y todo lo relacionado a mi bienestar.

Cuando uno vive en la burbuja de que  es una buena persona porque no hace daño a nadie;  se es buen hij@, herman@, amig@, novi@, etc; y todo va bien;  se comienza a consolidar el pensamiento de que ya no hay que ir a la iglesia, orar, leer la Biblia;  no hace falta recurrir a tanta cosa aburrida porque uno ya es " buen@" y según nosotros estamos caminando rectamente, pero lo único que hacemos es conducirnos al dolor, si al dolor porque en nuestra autosuficiencia nos olvidamos de Dios; y nada fuera de Él termina bien.

Al dolor lo evitamos a toda costa porque a nadie nos gusta sufrir, pero es en este estado de vulnerabilidad en que Dios obra y transforma nuestras vidas. Dios usa el dolor de los errores que cometemos (por andar en desobediencia) para captar nuestra atención y traernos de nuevo a su camino, ese es su trato personal, convertir el dolor en alegría y llenarnos de su amor.

Joven, si tu eres sólo un cristian@ de nombre como lo fui yo,  no esperes llegar al desierto (dolor) para acordarte de Dios y reconocer que no eres nadie sin Él, anda a la iglesia, ora, lee la Biblia, invertir tu tiempo en Dios no será aburrido al contrario lo conocerás verdaderamente y lo empezarás amar por todo lo que ha hecho y hace  por ti..

Finalmente.

Proverbios 3: 5-6 

Fíate de Jehová de todo tu corazón, 
Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,Y él enderezará tus veredas.