Es importante que antes cualquier cosa, comprendamos que lo principal es cuidar de nuestro corazón, esto significa que debemos evitar dejar entrar emociones perjudiciales, dañinas como: la envidia, el rencor, los celos, el engaño, el orgullo, entre otras semillas malas que no te dejan producir frutos buenos, por ende que son venenosas y contrarias al propósito de Dios, que nos alejan de él.

Son emociones que perjudican, y poco a poco nos va dejando sin aliento, haciendo que el corazón empiece a dejar de latir hasta que muera.

Dios nos habla a través de la Palabra en Proverbios 4:23:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida

Muchas veces nos hemos hecho pregunta ¿ A que nos estará refiriendo?, nuestro Padre Celestial nos enseña que al corazón al que se refiere es al de nuestra "alma", de nuestro estado espiritual, de la parte interna.

No dejes que el corazón del alma se marchite, riégala así como a una planta, y mantenla siempre como a una rosa llena de vida hermosa, pura, limpia, simplemente radiante y ¿como se podrá conservar un corazón siempre puro?, permaneciendo junto a Jesús, no te apartes de él porque si lo haces tu corazón se volvería a contaminar, por tal motivo es necesario obedecerlo, él es tu protector, tu guía, tu amparo, él siempre ésta allí en todo lugar y momento, ora para que te permita ver lo que no estas haciendo correcto, que es lo que te esta alejando del camino, que es lo que no te deja avanzar, pídele que te ayude a sanar esas heridas.

Si estás fallando dile con amor y humildemente que te perdone, que deseas tener un corazón renovado, que ya no deseas que habite en tu ser la amargura, y todo aquello que no te esta haciendo feliz, que te esta afectando ese corazón maravilloso puro, tierno que tenias como cuando naciste, eso que nos impide saborear lo dulce de la vida.

Guarda, cuida, vigila, protege lo más valioso que es el corazón tal vez no sea fácil para ti, pero para Dios todo es posible, mantente firme, cúbrete de esa coraza que es la fé, la confianza en nuestro único todopoderoso.

Tu Padre que te ama, Dios.