21 días de intercesión por nuestras esposas 

21° día de reflexión “El vientre materno” Jeremías 1.5 

1. Entrada: Tenemos la sensación, ilusión o idea que las mujeres la pasan mejor y que se preparan para complicarnos la vida porque se les antoja, nada más. Toda mujer, desde Eva en adelante, se le ha multiplicado los dolores en la etapa de embarazo y además, el alumbramiento está sentenciado como acto de dolor y al hombre la responsabilidad de enseñorearse de la mujer (Génesis 3.16)

La mala popularidad de la palabra: enseñorear, cuyo significado es hacerse dueño o amo de algo. El Señor o dominus de su esposa, hace que hoy parezca anacrónico el término o mandato bíblico, como si la mujer fuera una cosa, pero no fue así al principio. La mujer es el complemento que mejora, perfecciona y prospera al hombre. Fueron ambos bendecidos por Dios, a ambos se les dio el mandato de fructificar y multiplicarse y llenar la tierra, sojuzgarla y señorear en los peces, en las aves y en todas las bestias, les ha sido dada toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra y todo árbol que da fruto y semilla para comer (Génesis 1.27-29).

2. Avance: Igualmente, el término enseñorear, es una facultad de gobierno, de administrador y no de sometedor, controlador o el capataz de la peonada, y menos, de su compañera, a la cual está unido bajo el principio del amor, amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Salvo que exista un trastorno mental, uno ama lo que es propio, por eso Adán declara: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2.23), la mujer completa al hombre, le agrega lo necesario por la responsabilidad que implica gobernar con autoridad. El vínculo es en amor (Efesios 5.25). Una muestra de amor es la actitud de entrega del hombre a la mujer, de cuidado que tenemos con ella, de honra y dignidad que debemos prestarles, ya que somos figura de unidad (1 Corintios 11.11).

Hay un orden de autoridad que se expresa en el modelo preestablecido por Dios del hombre como cabeza de la mujer, como Cristo del hombre y como Dios de Cristo, pero no como el mundo lo ve o entiende, sino como Jesús lo enseñó, el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el hijo del hombre no vino a ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20.20-28 y Lucas 22.24-27).

La mujer es la gloria del hombre, es decir, es la esposa la que refleja su honor, su gloria, la que promueve, es el premio de Dios para tu vida, la corona de tu hogar, tu orgullo de ahí que el Proverbio diga: “La mujer virtuosa es corona de su marido.” (Prov. 12.4). La sujeción de la mujer al marido no es una degradación, por el contrario: Una persona que esté degradada y debajo, sea hombre o mujer, no le puede servir de gloria verdadera a nadie (Prov. 31.10-31)

Además, las mujeres y los niños tienen un rol espiritual en la vida del hombre, que le permite explorar su potencial con fuerza y valentía. La mujer representa a la iglesia, así como los profetas describían a Israel, el pueblo de Dios como una mujer a quien vistió con honra y esplendor. Por esto Dios protege a la mujer, con quien se casará; su hijo representa a Cristo, por eso, históricamente la matanza hacia los niños, los sacrificios de niños, los abortos, pero hay un tercer actor, que no es el hombre ni Dios, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, quien es un engañador. ¿Sabías que hay una enemistad continua entre la serpiente (Satanás), y la mujer (el pueblo de Dios) y su “simiente”? Ver Génesis 3.15 ¿Sabías que en la iglesia hay un grupo de intercesión formado por mujeres?

3. Enseñanza: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza.” Mateo 12.30 Este es el primer mandamiento, el segundo es igual: Ama a tu esposa (prójimo) como a ti mismo. Aquí están en juego todo ser humano, me sorprende que no diga espíritu, pero está el corazón, el alma y la mente que maneja las emociones y la voluntad, y está el cuerpo en la fuerza que cada uno tenemos.

Ama a tu esposa!!! Ama a tus hijos!!! No te canses de hacer el bien, ellas tienen batallas por librar que tu y yo no nos imaginamos y tus hijos tienen que combatir con mejores armas que las nuestras, pero necesitan de tu sostén, necesitan de tu paciencia, comprensión y apoyo. Los de ellas es un ministerio, lo nuestro, lo tenemos que ganar.

4. Reflexión: Hay una guerra continua entre Satanás y la mujer. Ella, no guerrea por casualidad, no lucha porque tiene más tiempo o piensa pavadas. No, no le queda otra, mientras nosotros los varones nos protegemos detrás de cronos, no tengo tiempo, no sé, ahora no puedo, etc. Entonces, la mujer guerrea y nos potencia, renueva nuestra fuerza espiritual y nos levantan día a día, cuando no, nos sostienen con sus oraciones. La mujer, llevó, lleva y llevará en su vientre al niño que combatirá las fuerzas del mal, por eso Dios también la protege y parecen más fuertes que nosotros, que al menor dolorcito o incomodidad nos quejamos y gritamos como niños mimados.

5. Oración: Señor gracias por esta campaña y cada devocional que pusiste en mi para dar en el nombre de Jesús. Gracias por lo que nos das, nuestras esposas, sus luchas, sus batallas y el corazón de guerreras que le has dado, las cubro de todo mal en el nombre de Jesucristo mi Señor. Te adoro Padre por darme la ilustración de lo que significa mi esposa y mis hijos, ahora tendré fuerzas renovadas para estar con ellos y darles el apoyo que necesiten.

Imploro por lo que sucederá de ahora en adelante, que tu amor nos cubra de todo pecado, no permitas que nos alejemos de ti y que en breve, nos levantemos como intercesores de nuestras familias, varones de fe intercediendo por su esposas y la iglesia de Cristo y ponernos en manos del líder que tú levantes con compromiso y responsabilidad para estar las veces que tenga que estar, sin excusas ni pretexto por el horario y los días, ahí estaremos. Sabemos Señor que habrán dificultades, que Satanás se opondrá y que saldrán cosas que jamás esperamos para que no estemos en intercesión, pero lo haremos igual bajo fuego enemigo. Amén!!!

6. Acción: Llévale un ramo de flores, la que más le guste a ella y dile: Te ofrezco todo esto porque tú eres mi gloria y mi esplendor, y quiero que brille aún más y que el mundo pueda ver cómo Dios me ha bendecido con una mujer maravillosa como tú. Dios los bendiga grandemente.

7. Doxología: Muchas gracias hermanos/as a todos, los que están, los que se fueron, los que hablaron, los que callaron, gracias. Sinceramente gracias porque eso me ubicó y me permitió depender del Señor en todo, comprobando en carne propia la verdad de la Palabra: “Someteos pues a Dios, resistir al diablo y huirá de vosotros.” (Santiago 4.7) Hubo ataques, cambios y situaciones que nos hicieron tambalear, pero resistimos y alcanzamos por gloria y gracias del Todopoderoso a terminar hoy esta hermosa campaña. A él sea toda la gloria y majestad. Rindo honor y majestad al Rey de reyes y Señor de Señores. Los bendigo en el nombre del Señor. Aleluya!!!