21 días intercesión nuestras esposas

18° día de reflexión “Prioridad” Jeremías 1.1-19

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6.33

1. Entrada: Estamos frente a una sociedad consumista, reflejo del narcisismo, individualismo como culta a la egolatría. Ahora es más importante parecer, antes que ser; que bajo el pretexto de la frustración, la tristeza, aburrimiento y también la depresión te ofrecen pasatiempos, entretenimientos en las redes sin ningún sentido. Ni hablar del avance de la seudo ideología izquierdista que se ubica donde hay conflictos pretendiendo imponer su ideología anti sistema, anti institucional, anti Dios, anti iglesia, anti fe, etc.

2. Avance: Tenemos un Dios que obra por amor, sin dejar de establecer prioridades, en todos los órdenes. Dios llamó a Jeremías, de eso no hay dudas. ¿Sabes cuándo lo llamó? Si antes de… es decir, Dios no improvisa. ¿Sabes por qué? La teoría de los juegos, te enseña que si mueves una pieza de su lugar, las demás piezas cambian y se reposicionan aleatoriamente, lo que te indica que no se puede mover una pieza así porque sí, hay que pensarlo bien y prever las consecuencias que podría generar dicho movimiento. Mientras nosotros sus hijos, nos damos el lujo de andar por la vida, dejándonos llevar por la corriente del momento, o como se dice ahora, lo que pinte, como autómatas o en automático, sin ser, ni pensar, ni creer, ni dar, ni recibir.

El reino de los cielos es para los valientes, maduros, comprometidos, esforzados, celosos del Dios grande y temible. La palabra nos confronta para meditar en el camino que andamos. “Has sembrado mucho y recoges poco; comes, pero no estás saciado; bebes, y no te quedáis satisfechos; te vistes, pero no te calientas; el que trabaja a jornal, recibe su pago en saco roto; buscas mucho y hallas poco; entonces te encierras en tu casa.” Hageo 1.6 y 9.

Si en algún momento perdemos el rumbo, por la razón que fuera, no busquemos un culpable, no nos enojemos cuando el día fue frustrante, nada justifica un estado de ánimo irascible, ni responder con mala cara. Las palabras mezquinas, insensibles, ásperas, groseras, rudas, falsas, ofensivas o arrogantes nos alejan de la santidad a la cual hemos sido llevados por la sangre de Cristo y nos impiden salir airosos. ¿Haz meditado sobre tu camino? Las prioridades traen orden, con el orden, los deseos de activar, y si te va mal, el deseo de retener lo aprendido, porque sabes por dónde empezar y hasta dónde llegaste. En el desorden, el alma no puede hacer nada. Sin prioridades tampoco. Entonces, cuando vemos que la cosa no va ni para atrás ni para adelante, es hora de meditar, es hora de clamar, clamar a Dios, que si es necesario, hará temblar a las naciones y llenará de gloria tu casa y disfrutarás del fruto de tu trabajo y volverá la alegría, como nunca antes se te había dado.

Esta es la manera de asegurar la cosecha, edificar con palabra santa y gozar la vida y disfrutar. Alineados o enfocados en él, por él y para él. Comienza a caminar con él, desde hoy y cada día. Haz la campaña nuevamente, involucra a otros para que lo hagan contigo. Vas a ver la gloria venidera de Cristo, pero manifestada en tu vida.

3. Enseñanza: Para establecer prioridades hay que crear hábitos ordenados, analizar momento a momento, cómo andamos, en lo personal, emocional y espiritual y siempre algo acomodarás, no somos perfectos. Hay un mundo que espera que un valiente interceda por su rescate del desorden, la desidia y la indiferencia, pero hay que estar ordenados para ordenar. Esto es preparados para lo que se viene y dispuesto a pagar el precio de lo que implique tu propósito, ministerio, familia, etc.

“El que ama a su hermano, permanece en la luz y en él no hay tropiezo.” 1 Juan 2.10 No le demos lugar al enojo, el diablo usa esa clase de ofensa para robarnos la palabra de nuestro corazón, haciendo que nos disgustemos los unos con los otros, y eso le da la oportunidad para quitarnos el tapón y dejar salir la palabra de Dios como el agua cuando se deja correr.

4. Reflexión: Ordenar implica trabajar, fijar prioridades, concentrarse porque ello nos permitirá salir airoso frente a las emociones. Entonces, si escuchas una palabra que ofende tu manera de pensar, de vivir o creer, no permitas que esto te desenfoque, por un lado, diga: “No, no me vas a robar “la palabra” diablo mentiroso, luego de rodilla arrepiéntase delante de Dios, escudriñe (analice, reflexione) la palabra y escuche al Espíritu, pida entendimiento, si todavía cree que esa palabra le hizo mal, ore por ella. Recuerde, sentirse ofendido nunca proviene de Dios. Él dice que debemos estar arraigados y cimentados en amor. Rechace el sentimiento de ofensa y podrá salir brillante, sin caer en pecado.

5. Oración: Te pido Señor, que sanes nuestras emociones ahora, trabaja sobre el enojo, la frustración, el desencuentro, la impotencia que estaba cargando y la dejo a tus pies, no permitas que continúe cargando bronca, rabia o indignación por cosas que nos separan de ti, de nuestra esposa, hijos, amigos y conocidos. Permíteme tener más paciencia y consideración sobre las fallas propias y ajenas.

Gracias por desafiarme con palabras que ponen en crisis mi creencia, confianza y fe en ti para no creerme más que nadie y apoyar a quienes sufren por estas situaciones. Me levanto en el nombre de Jesús contra toda confusión entre hermanos de la fe, en la familia y en cada lugar donde Satanás quiera imponerse, sobre todo en las emociones.

Enséñame el arte del verdadero amor y luchar por mi matrimonio, mi familia y mi hogar, el que tú me has ayudado a levantar. Que podamos continuar sosteniendo el modelo bíblico y si hay problemas, que los podamos enfrentar con sinceridad de corazón, humildad y pasión. En tu nombre Señor, pido que quites todo egoísmo, soberbia y altivez en el matrimonio.

6. Acción: Pregunta cómo puedes hacer hoy para ayudarla a crecer en la relación como compañera para que los conflictos no se acumulen, cuando haya algo que le preocupa o quiera hacer y no lo hace por miedo al otro, que lo puedan hablar y si no encuentran solución, busquen juntos la ayuda del Señor.